-Dice que solo viene a ver como estás-
-¿De nuevo?-
Apague la televisión y bajé mi cuarto plato de cereal. Agatha vio la oportunidad y lo alejó de mi, llevándose la caja con ella.
-Sí. Si tu no lo harás, creo que yo sí saldré un rato-
-Le dices que estoy enferma-
-Me gustaría que se lo dijeras tú, no es lo mío ser tu secretario-
Encogí los hombros.-¿Qué se le va hacer?-
Mi hermano se paró del sillón y salió por la puerta delantera.
-Evangeline, por favor- dijo Agatha, regresando de la cocina.-¿Me podrías decir que es todo... esto?-
Hizo un gesto hacia mi desastre. Había tomado refugio en un extremo de la sala principal, y dicho extremo estaba atiborrado de almohadas, cobijas y libros; contrastaba ridículamente con el resto de la sala perfecta.
Desde ese extremo, veía televisión, escuchaba música y convivía con la familia.
-Prometo que lo recojo hoy-
-No es por mi, Henry piensa...-
-Soy demasiado para él, lo sé, digo, esto es bizarro para él. ¿No?-
-Oh, no, no Ev, para nada-
Sonreí.-Oh ya basta, lo levanto todo ahora-
Se sentó en la silla de Henry y me lanzó una mirada preocupada. Me paré del rincón y comencé a doblar las cobijas.
-Yo sé que algo no está bien Florence, sé que no te sientes bien. Y no tengo idea sobre que hacer para ayudarte-
-Olvidalo Agatha, sólo son las hormonas-
-¡Hormonas! ¿De dónde sacas cosas así?-
-Yo leo. Tengo que aprenderlo en algún lugar-
Me sonrío y terminé de recoger mis cosas.
-Ya sé- me dijo.-¿Por qué no me acompañas a hacer mis cosas? Le llevaré una tarta a la señora Harrison-
-No puedo-
-¿Haras algo más?-
-No puedo ir allá-
-Pero Evangeline...-
-Terminé con George y no hay manera en la que pueda ir ahí-
-Lo siento, ¿quieres...?-
-No quiero hablar sobre ello. Voy contigo a hacer tus cosas, pero me dejas en la librería-
Llegamos a este acuerdo y por esta razón me encontraba en la librería.
Por algunos minutos me senté en una de las mesas y miré a mi alrededor, eran vacaciones y casi nadie iba a la biblioteca en vacaciones. No tenía ánimos de pararme de la mesa, quería quedarme ahí el resto de mi existencia.
La bibliotecaria me veía fijamente así que me paré y fingí buscar un libro. Levanté uno de Oscar Wilde, “Una Mujer sin Importancia”.
-Ese es un libro interesante-
Era un chico, quizás algunos años mayor que yo, era vagamente atractivo.
-¿En serio?- pregunté.-¿De qué trata? ¿Te gusta mucho Oscar Wilde? Es un buen autor, ¿no?-
Él enrojeció y sonrío ampliamente.
-Siendo honesto, jamás lo he leído, sólo quería hablar contigo y sónar interesante-
-Si soy honesta, tampoco he leído este autor, en mi vida-
Él rió y la bibliotecaria nos lanzó una mirada que lo calló de inmediato.
-Entonces- dije.-¿Por qué querías hablar conmigo? Para tener que fingir ser interesante...-
Miró hacia abajo y sonrío de nuevo.
-Espero y no pienses que soy muy directo pero, quiero invitarte a salir, te he visto por aquí muchas veces y creo que hoy es el día-
-Oh, gracias pero ese allá es mi hermano y tengo sospechas de que me espera-
-¿John Lennon es tu hermano? Buena suerte- sacudió mi mano.
Reí.-No, es él chico rubio que está con él-
-Ya veo, quizás otro día, ¿se podrá?-
-Otro día estaría perfecto-
-¡Evangeline!- gritó Peter, para que todo el edificio lo escuchara.
-Tengo que irme- murmuré.
Deje el libro y salí en un trote ligero, huyendo de Pete y John, quienes me alcanzaron pronto.
-¿Quien era?- me preguntó Pete.
-Era... oh mierda, no le pregunté su nombre-
Eso les pareció graciosísimo. Caminé con ellos algunas cuadras hasta que llegamos a la calle Hardman.
-Bien, los veo luego- dijo mi hermano.
-¿A dónde vas?-
-A ver algo-
-¿Pete?-
Pero este se fue, dejándome sola con John.
-¿A dónde va?-
-A ver a su novia, dejalo en paz, vamos a los muelles-
Deje que me guiara, con una mano descansando en mi hombro.
-¿Cómo te estás sintiendo?- preguntó.
-Normal, ¿y tú?-
-He tenido mejores días-
-¿Qué pasa?-
Sacudió la cabeza y pateó una piedra.
-Johnny...-
-Me gusta cuando me dices así. Se escucha mejor con tu acento-
-Johnny... ¿podrías decirme lo que te pasa? ¿Por favor?-
-Son... pensarás que es estúpido pero terminé con Cyn-
-Ah, lo lamento-
-No lo hagas-
-¿Fue muy malo?-
-Un poco-
-¿Te sientes mal?-
Para mi sorpresa asintió.
-¿Qué puedo hacer para ayudarte?- pregunté.
-Ven-
Me envolvió un un fuerte abrazo y pellizcó mi mejilla.
-No te preocupes por mi ahora-
Llegamos al muelle e inhalé fuerte. Había algo que me estaba molestando, y era el hecho de que me había dicho lo que George me había hecho, pero sin cargos de conciencia porque fuera su amigo.
-¿Como te sientes al haber delatado a tu mejor amigo?- le pregunté.
-¿Mi mejor amigo? ¿Te refieres a George? Él no es mi mejor amigo-
-¿Quien es?-
-Tu-
Reí nerviosamente y acomodé el cuello de mi blusa.
-Pense que era Stu-
-Pero Stu es mejor amigo de Astrid, y no puede ser de ambos, ¿o si? Por ende mi mejor amiga eres tu-
Sonrío mientras me vio nerviosa e insegura sobre que decirle. Me sentía más que halagada y un poco emocional sobre lo que me había dicho.
-¿En serio?- susurre.
-Si Evangeline, en serio-
NARRACIÓN NORMAL
El sol estaba cerca de ponerse y Evangeline y John seguían sentados en el mismo lugar. Inventaban historias y poemas para su entretenimiento.
-Joder- rió John.-Eres brillante-
-Lo intento-
-Evangeline- aclaró la garganta.-¿Podemos hablar?-
-Hemos estado hablando cuatro horas-
-Pero esto es serio-
-Uy serio, mi palabra favorita- dijo ella sarcásticamente.
-Evie-
-Sí, hablemos en serio, procede-
-Ahora que no estas con George, estaba pensando que podríamos salir algún día-
-John Winston Lennon. He estado sentada contigo todo un día y quieres saber si quiero salir contigo...-
-Me gustas mucho Ev- nuevo capitulo ahí lo tienen espero y sea de su agrado, enserio. ya lo tenia desde antes pero no me había animado a publicarlo, con eso de que solo comentan las mismas 3 personas (y se los agradezco desde el fondo de mi alma) pero ya quiero terminar con esto, así que ahí lo tienen c: